Continúan los ataques intencionados de los soldados israelíes contra niños palestinos. El último ataque destacado tuvo lugar en el campo de refugiados de Al-Fawwar, donde un niño perdió un ojo tras ser disparado.
En el campo de refugiados de Al-Fawwar, cerca de Hebrón Al-Jalil, la familia Asarahne quiso ir a visitar a unos familiares. Sin embargo, la visita nunca llegó a suceder porque un soldado israelí cambió por completo la vida del pequeño Mussa’ab que acompañaba a su madre y sus dos hermanas.
La agresión tuvo lugar alrededor de las 3 de la tarde, en plena luz del día y en una calle donde no estaba sucediendo ningún enfrentamiento. La familia Asarahne se encontraba muy cerca de los soldados israelíes y eran claramente identificables. Pero los soldados israelíes dispararon dos balas de goma: una directamente al ojo derecho de Mussa’ab y la segunda a la pierna de su hermana.
Los niños palestinos siguen siendo objeto de agresiones intencionadas de las fuerzas armadas de la ocupación israelí. 21 niños palestinos fueron detenidos el mes pasado y organizaciones de derechos humanos denuncian que la mayoría de los disparos sobre niños son dirigidos a la parte superior del cuerpo.
La ley humanitaria internacional recoge el derecho de los soldados a abrir fuego solamente en caso de defensa. Pero en Palestina, los soldados israelíes no temen utilizar sus armas contra civiles, apoyados por un sistema jurídico racista y una comunidad internacional que se mantiene en el silencio.