La fuga de 42 toneladas de isocianato de metilo en la fábrica de pesticidas de la compañía estadounidense Union Carbide el 3 de diciembre de 1984 se cobró miles de vidas. La mezcla tóxica contaminó el aire y el viento asfixiando y matando a más de 3.000 personas en aquel mismo día y a más de 15.000 posteriormente, como consecuencia directa de la catástrofe. El total de afectados por el accidente industrial fue de más de 600.000, con unas 150.000 personas sufriendo secuelas graves.