La arrogancia y la desfachatez de Peres no tienen límites. Una vez declaró lo siguiente, citándose a sí mismo: «Si no hubiera sido por Shimón Peres que convenció a los franceses en 1957 para que ayudaran a construir el reactor nuclear secreto de Dimona, el programa nuclear israelí, nunca hubiera visto la luz del día».
Peres fue el primero en luchar por la implantación de los asentamientos judíos en primer lugar, el de Kedumim, en la década de 1970 en el corazón de la Cisjordania ocupada en 1967, así como el establecimiento de la zona de seguridad que representa más del 45 por ciento de la Ribera Occidental».
A la hora de expresar sus conceptos racistas y discriminatorios, nunca le ha temblado la lengua. Por eso dijo oportunamente: «Si la división del territorio no se efectúa dentro de una década, la minoría árabe se habrá convertido en una mayoría árabe. Israel dejará de ser un estado judío, o dejará de ser un estado democrático».
Fue Shimón Peres quien denominó la Operación contra el Sur del Líbano a mediados de abril de 1996, la operación “Viñas de la Ira”.
Peres, que compartió el Premio Nobel de la Paz con Yitzhak Rabin y Yasser Arafat en 1994, gracias a la degeneración moral de nuestro mundo, ha defendido la expropiación de tierras palestinas y el “Muro de Separación” construido en tierra palestina usurpada en Cisjordania.
Después de cada atrocidad sionista cometida contra los niños palestinos y libaneses en Qana, Gaza, Beirut, etc., Peres, hipócrita contumaz, repite una y otra vez el dicho acuñado por Golda Meir, la versión femenina de Peres: «Habrá Paz en Medio Oriente cuando los árabes amen a sus hijos tanto como odian a los judíos». ¿No habría que decir que “habrá paz en Medio Oriente cuando los sionistas paren de matar palestinos y libaneses”?
El Presidente de Israel es uno de los mayores instigadores para que el programa nuclear iraní sea detenido a cualquier precio, incluso mediante la intervención militar. Por el contrario, el programa nuclear militar israelí se mantiene intacto y nadie osa inspeccionar sus plantas e instalaciones secretas. Precisamente, el hombre que se enorgullece de haber hecho posible dicho programa se permite criticar abiertamente el programa nuclear de la República Islámica de Irán amenazando con destruirlo. Así, Peres, el hombre de la paz y la concordia, amenazó: «El presidente de Irán debería saber que Irán también puede ser borrado del mapa».
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